LEMco - Los mercados

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​ TRASCENDIENDO TIEMPOS. ENTRETEJIENDO HISTORIAS.

No tenemos ninguna duda al encarar esta investigación, de la trascendencia de la Liebig´s Extract of Meat Company en su calidad de introductora y promotora en una época temprana de las ideas de lo que hoy día llamamos «globalización»
La inserción empresarial lo fue en un momento especial de la historia de Europa en relación con su íntima y después desbordante comunicación social, cultural, comercial y eminentemente económica con »las Américas».
Si bien Justus von Liebig y el Dr. Max Pettenkhoffer se manifestaban sorprendidos y «anonadados» con el reclamo que experimentó el mercado casi inmediatamente de comenzar a fabricar el extracto de carne en Fray Bentos, no debemos dejar de pensar que esta oportunidad llegó precisamente en un nueva etapa del desarrollo de nuestra a sociedad occidental. Por la necesidad de materias primas, las naciones invadieron los mares y se hicieron «dueños» de aquellos materiales de su interés, desde minerales hasta materias primas y comestibles, plantando banderas colonialistas.
Quizá la mayor sorpresa fuese que prácticamente todos los productos y subproductos en la explotación del rubro «agro alimentario» encontraron sus «nichos» (por utilizar una palabra muy utilizada en el «marketing» actualmente). En el caso de la Liebig (LEMCO de aquí en adelante), ya desde 1870 hubo una muy inteligente explotación de conocimientos avanzados de algunos de sus directores en «mercadeo» recurriendo a promoción intensa, al uso de los diarios, periódicos y revistas ilustradas y fundamentalmente a los contactos con personas con poder de decisión de las compras en centros hospitalarios (el extracto se vendía como aporte a la recuperación de fuerza de los heridos y convalecientes), en las armadas y ejércitos nacionales y entidades organizadoras de excursiones, viajes y expediciones científicas. Estas, se pusieron muy en boga debido a que detrás de su organización estaban los intereses de políticos, comerciantes, industriales y planificadores de la geopolítica europea, de manera que las investigaciones estaban primordialmente dedicadas a encontrar sitios o lugares en el mundo que pudiesen ser proveedores o surtidores de diversas materias primas.
Cabe reconocer también que la LEMCO nació con una muy buena integración directriz, con personas e instituciones íntimamente relacionadas a la banca, al comercio, a los puertos, a los seguros, al movimiento marítimo y a la introducción de materias primas y productos a Europa.

​ EL PUERTO: TESTIMONIO VIVO DE LA ACCIÓN COMERCIAL E INDUSTRIAL.

Son muy numerosos los testimonios de políticos, comerciantes, industriales, periodistas, escritores y hasta diplomáticos que nos han dado sus visiones certeras y verdaderas respecto a la actividad que se desarrollaba en Fray Bentos. De hecho, el «cuello de botella» estrecho, atiborrado, vivaz, congestionado y multitudinario de la LEMCO aquí, era su puerto.
Sin lugar a dudas la principal motivación de este territorio para que el mismo comenzara a principios del siglo XIX a convertirse en un ejemplarizante «paisaje industrial» fue este puerto de profundidad tremendamente llamativa para las embarcaciones de la época que no tenían problemas para operar a cualquier escala.
La creciente utilización del Río Uruguay por embarcaciones de distinto tipo, a partir del siglo XVI, obligó a realizar mediciones de profundidades, las que se dejaban anotadas en la cartografía. La experiencia fue demarcando varios canales navegables aparte del principal, que posee alrededor de un kilómetro de ancho y que frente a Fray Bentos es de unos 11 metros de profundidad.