LEMco - Estancias y ganado.

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Cuando comenzó la odisea comercial e industrial para fabricar el extracto de carne de Liebig en Fray Bentos, el ingeniero Georg Giebert pensaba que debían comprarse estancias nuevas, más amplias, mucho ganado pastando en ellas a disposición en las zafras de matanzas, campos éstos provistos de aguadas, debidamente cercados y vigilados.
De acuerdo al avance del proceso industrial y acorde a las decisiones del Directorio creado en 1865, la Liebig´s company tuvo gran cantidad de territorio en varias estancias que en algún momento llegaron a ser más de 30, distribuidas en Uruguay,Argentina y Paraguay.
El ganadero Juan Ramón Gómez, informará en 1884: "La compañía poseía seis grandes estancias, en la que pastaban 40.000 animales vacunos.”
El cronista Jules Huret, en 1911, dirá: “La Compañía no posee menos de 300.000 hectáreas como sus posesiones; otras 200.000 alquiladas destinadas a la alimentación de sus tropas que incluyen 300.000 bueyes y vacas, 100.00 ovejas y 13.000 caballos y mulas.
El orden y el método deben presidir la clasificación del ganado para satisfacer diariamente las necesidades de la fábrica. Viene de estancias muy lejanas y progresivamente se van acercando a la muerte. Cada día, en una vasta pradera donde la hierba ha desaparecido bajo el cotidiano pisoteo de las bestias, un mayordomo que hace tiempo realiza el mismo trabajo, recuenta con algunos peones todo el ganado que será sacrificado mañana. Las bestias arriban por centenares desde praderas distantes algunos kilómetros hasta el lugar donde el mayordomo y dos capataces están a caballo.
Detenida por los peones que dirigen su marcha, la tropa indecisa y tumultuosa termina por seguir el movimiento circular que le han impuesto. Alrededor de tres jinetes inmóviles, los animales giran como en un mágico caleidoscopio multicolor.
Geografías bizarras se dibujan en los flancos jadeantes de las bestias, islas blancas dentro de lagos en movimiento, color de nutrias, cenizas de chocolate. Bañados por la luz, brillantes al sol, los animales parecen ir con vestidos de color rojizo tostado.”

LA EXPANSIÓN DE LA COMPAÑÍA.
CASI UN MILLÓN DE HECTÁREAS EN ESTANCIAS.

Pasada la crisis de 1875, la Liebig´s adquirió más tierras, porque a sugerencia del experto gerente Mr.Crocker, habíase decidido ingresar en un sistema de alimentación de ganado en campos “de invernada”, lo que permitía comprar ganado en épocas invernales a bajos precios, engordarlo y tenerlo pronto y recuperado para la faena pocos meses después.
Se adquirieron en Uruguay la Estancia Tres Árboles (4.500 hás.); Villa Blanca (8.000 hás); Caracoles (5.000 hás); Bellaco (2.500 hás) y Bichadero (30.000 hás), esta última ideal para alimentación y engorde vacuno y sobre todo por la cercanía de Fray Bentos.
El stock ganadero había crecido de 37.000 animales en 1881 a 56.000 cabezas en 1890.
Para el año 1893, la empresa ya estaba en condiciones de pensar en agrandar sus posesiones con tierras en la República Argentina, veintiocho años después que le congelaran la idea a Giebert cuando comenzó a construir instalaciones en Gualeguaychú.
Esta vez, se compraron tierras en Ramallo, Provincia de Buenos Aires, con 900 hás. sobre costas del río Paraná y a menos de cien kilómetros de la propia ciudad de Buenos Aires, donde se pretendía crear otra factoría que finalmente no se construyó.
La primera compra realmente importante en Argentina fue en 1899, adquiriendo una amplia estancia de 40.000 hás. cerca de la ciudad de Mercedes, provincia de Corrientes. Con anterioridad y como propuesta inteligente de don Luis Meyer a la Empresa, se pusieron los ojos sobre el territorio de Paraguay, donde se adquirió en 1898 la “Yacaré”, primera estancia en territorio de Paraguay, lo que inició un proficuo camino comercial e industrial en ese país, donde, a través del tiempo la Liebig´s Company compró hasta el año 1909, las estancias: “Duarte Cué”, “Arrecife”, “Camalote”, “Albardón”, “Cambuchí”, “Casualidad”, “Guayratí”, “Montiel Potrero”, “Cabaña San Lorenzo” y “Rincón de la Herradura”, con un total de casi 190.000 hectáreas.
Pero, sin duda, el más importante establecimiento puesto en funcionamiento después de Fray Bentos, fue en 1902 el ubicado en Colón, Entre Ríos. Una fábrica modelo, con puerto sobre el río Uruguay, hecha a partir de las instalaciones de la antigua Argentina Preserving Co.Ltd. Con muy buenas tierras de la Estancia San María de 10.000 hás. a la que se agregaron las Estancias “Jubileo” y “Sandobal”, sumando otras 16.000 hás. y la “Santa Margarita” de 6.000 hás.
Según el “Report on the Estancia & Cattle Departament – Season 1909-10” dirigido a los directores de la Liebig´s , las propiedades a la fecha eran las siguientes:

ESTANCIAS EN URUGUAY. La Pileta, Bopicuá, Ombú, Bellaco, Rincón de Pérez y Tres Árboles.
ESTANCIAS EN CORRIENTES. Itaa-Cabó, Rincón del Ombú, La Merced, Garruchos, Rovira, Esperanza, Curuzú Laurel, Estrella, Santa Julia, Rincón de las Mercedes, Pozo Cuadrado, Garabato, La Pepita, El Tabaco.
ESTANCIAS EN PARAGUAY. Duarte Cué, Arrecife, Casualidad, Guayrati, Gambuchi, Montiel Potrero, Yacaré, Albardón, Casa Blanca.
ESTANCIAS EN ENTRE RIOS. Santa María, Palmar, Jubileo, Santa Margarita, Santa Elena, La Invernada, San Enrique, San Miguel, San Juan, San Luis, Rabón.

(Información extractada de los libros de Rene Boretto Ovalle relacionados a la historia de Fray Bentos y de la compañía Liebig (2000, 2014 y 2019).

LOS TROPEROS. Este personaje, es, sin ninguna duda, el más trascendente e importante de todo este esquema comercial e industrial. Nada podía ser posible si no se disponía de la materia prima básica, es decir el ganado. Los animales había que seleccionarlos, cuidarlos y traerlos durante cientos de kilómetros hasta el centro de producción final.
Por ello, es interesante incluir una versión real de la crónica de Eugene de Robiano, escribió en 1878 para un suplemento europeo:
“Reconozco al jefe que los dirige: es uno de los veinte troperos a sueldo de los directores de la usina Liebig; es el famoso don Marcos. Viene con sus hombres a elegir por cuenta de este establecimiento los animales más gordos de nuestra estancia. Va a formar su tropa, a contarla, pagarla para luego llevársela por su cuenta y riesgo. Tendrá por cinco días de viaje, ya que por lo menos treinta leguas nos separan de la planta de tratamiento y no se anda rápido cuando hay que llevar por delante una tropa de alrededor de mil quinientos bueyes, haciéndoles franquear a veces un río, un arroyo y mil obstáculos de naturaleza varia y diversa. Pero los saladeros en general, y en particular los de Liebig, que no sacrifican menos de mil cabezas por día, hacen tal consumo de ganado durante los tres meses en que trabajan, que se encuentran obligados de ir a buscar lejos. Con esta intención envían sus troperos a hasta sesenta u ochenta leguas a la redonda.
Como cada uno de estos troperos tiene que hacerse ayudar de por lo menos cinco o seis peones, se ve rápidamente cuan numeroso debe ser el personal que necesitan estos establecimientos de matanza y los gastos de viaje que tienen que soportar. Si además se reflexiona sobre las cifras que tienen que contar sobre estas tropas inmensas, que hay que pagar en el lugar mismo de la transacción, se comprende fácilmente la cantidad de capitales que tienen que aportar.”

El cronista Daniel Bernard, escribirá en 1881. .“La compañía tiene a su sueldo los primeros troperos del país cuya tarea es proveer el ganado necesario y los que recorren las comarcas ubicadas a distancia considerable. Esto explica la presencia de los rebaños inmensos de bueyes que se encuentra frecuentemente en diversos lugares y que se dirige hacia Fray-Bentos.
Para la propia faena, estos bueyes son acorralados en prados cercados para rehacerse allí y reparar sus fuerzas agotadas por la larga, ya que bajo ningún pretexto se permite la faena del animal cansado. Lo mismo la compañía no utiliza terneros ni becerras, ni bueyes de menos de cuatro años; es además de su interés de no matar los animales servidos que esperan parir”.

Fuente
Diversos aspectos documentales, fotografías, crónicas , diarios, etc. relacionados al manejo de sus tierras y estancias por la Liebig´s Company.